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Presentación

La Fundación se construye a partir de una iniciativa individual que se apoya en un trabajo familiar. Es un proyecto de vida personal que abarca los intereses familiares con el objetivo de impactar a la población para construir una sociedad un poco más justa.

José Alberto Gutiérrez es un habitante del barrio La Nueva Gloria, casado con Luz Mery Gutiérrez, en la actualidad llevan 25 años de casados y tres hijos. Esta es la historia del señor José:

Desde pequeño crecí con la afición y el amor por los libros gracias a que en el humilde hogar donde crecí mi madre me leía historias todas las noches. Después formé una familia y en esa lucha por sobrevivir fui a una empresa de aseo como recolector de basura, encontrándome con uno de los tesoros más bellos: los libros. Comencé a recolectarlos y ahí nació La Fuerza de las Palabras, una biblioteca con  libros reciclados en el primer piso de nuestra vivienda ubicada en el barrio La Nueva Gloria de Bogotá, donde junto con la colaboración de mi familia y algunos donantes de tiempo empezamos a hacer un trabajo social para los niños de nuestro bario y sus alrededores, como son talleres de de lectura, asesoría de tareas, música, teatro.

A la fecha contamos con más de 10.000 ejemplares en nuestra biblioteca,  nuestro sueño es multiplicar  la biblioteca en todos los barios marginados de Bogotá  para poder hacer un trabajo preventivo y desafiar la época más difícil por la que atraviesa la humanidad.

Desde que don José Alberto comenzó a recoger los libros, su esposa se encargó de reparar las carátulas rasgadas y sueltas, su hija mayor codificó y categorizó los libros, su hijo menor daba talleres y su hija menor colaboraba en los talleres.

Poco a poco con la ayuda de voluntarios se organizaron talleres recreativos, de lectura, de títeres, incluso cursos de manejo de computadores e internet. La comunidad participaba de manera activa, pues veían en la biblioteca un espacio seguro donde sus hijos podían formarse y divertirse. La asistencia a los talleres llegaba a ser hasta de 30 niños, y semanalmente recibían 100 niños.

Los trabajos voluntarios fueron disminuyendo y hoy en día es casi nulo, es por ello que esta familia ha decidido retomar las riendas de la Fundación y presentar una propuesta ciudadana diseñada por ellos con apoyo profesional para que la biblioteca siga siendo ese espacio asequible para todos, donde los niños y adolescentes encuentren formación para la vida y diversión.